Un viaje en el tiempo por la historia de Porsche

El Museo Porsche en Stuttgart-Zuffenhausen

Con motivo del 70 aniversario de los coches deportivos Porsche, el Dr. Wolfgang Porsche, presidente del Consejo de Supervisión de Porsche AG, subrayó: «Casi ninguna otra marca de automóviles puede recordar estos años con tanta intensidad y emoción». Esta cita podría considerarse como la base del Museo Porsche.

La idea se convirtió en realidad. En el mismo lugar en el que originalmente se encontraba la empresa Dr. Ing. h.c. F. Porsche AG en Stuttgart-Zuffenhausen se halla hoy uno de los museos de automóviles más espectaculares del mundo. El Museo Porsche. En la futurista sala de exposición del museo, con una superficie de 5.600 m2 y diseñada por la empresa de arquitectura vienesa Delugan Meissl, se exponen más de 80 vehículos: Desde los primeros diseños del joven Ferdinand Porsche hasta las generaciones actuales.

Desde su apertura, el 31 de enero de 2009, el Museo Porsche desplegó ante los ojos de más de 3 millones de visitantes de todo el mundo la fascinación y la variedad de la marca Porsche. El museo se ha convertido en punto de encuentro para clientes de Porsche y para otras muchas personas de todo el mundo que, aunque no poseen un Porsche, se sienten realmente fascinadas por los vehículos deportivos. Mientras que la atrevida arquitectura del edificio es un reflejo de la exclusividad, el aplomo y el tradicionalismo de Porsche, la exposición del “Museo Rodante”, con deportivos siempre a punto para ser utilizados, mantiene viva la historia de la empresa. De este modo, el museo no sólo se utiliza como lugar de exposición, sino también como plataforma de comunicación, ya que es un elemento fijo del continuo diálogo que Porsche mantiene con el público.

A diferencia de otros museos de automóviles, el Museo Porsche no ha sido concebido como un “mundo de vivencias”. En el Museo Porsche los vehículos hablan por sí solos, la línea de presentación nace a partir de los objetos expuestos, y no de una orientación a las vivencias. A ello hay que añadir la pretensión pedagógica del museo, cuyo objetivo consiste en que en Zuffenhausen, sede de la tradición, se perciba también una función cultural. Con los más modernos métodos didácticos para museos, la exposición proporciona amplios conocimientos históricos y contemporáneos de la empresa Porsche. Conforme a sus intereses personales, el visitante puede abordar los objetos de exposición y la historia de la empresa desde diferentes perspectivas. Una pared multitouch de 12 metros de longitud les permite a los visitantes adentrarse de forma virtual e interactiva en la historia de Porsche al finalizar la visita.

En la comunicación con los visitantes Porsche prescinde conscientemente de testimonios publicitarios, centrándose en la misión educativa y cultural. Acorde a su destacada posición en la industria automovilística alemana, Porsche utiliza el museo como plataforma para informar a visitantes de todo el mundo acerca de la historia y los éxitos de la industria automovilística nacional. Además de por la organización de sus contenidos, el concepto de exposición se caracteriza por su flexibilidad, al más puro estilo de la marca Porsche. Todos los vehículos expuestos son “móviles”, en el más estricto sentido de la palabra: la distribución de la exposición puede modificarse sin problema, incluidas todas las instalaciones multimedia, proporcionando así mayor variedad y atractivo mediante objetos intercambiables. Un recorrido cronológico presenta la historia de los vehículos de carrera y de serie de la empresa.

Junto a la exposición, el archivo histórico y el taller acristalado para vehículos históricos, completan el museo, en el que predomina el color blanco, una amplia oferta gastronómica que incluye una cafetería, un pequeño restaurante y otro selecto, así como amplias superficies para conferencias. Independientemente del horario de apertura de la exposición, el Museo Porsche se puede utilizar también como centro de eventos, por ejemplo para congresos, proyecciones de películas o conciertos.

El museo, ubicado en la Porscheplatz, se encuentra en un lugar muy significativo para la historia automovilística alemana. Ya en 1938 la antigua empresa de construcción Porsche se trasladó del centro de Stuttgart a la fábrica 1 de Zuffenhausen. Ese mismo año se fabricaron allí los antecesores del que más tarde sería el “Escarabajo” de VW, y en 1939 el Tipo 64, padre de todos los deportivos Porsche, denominado “coche Berlín-Roma”. Los vehículos deportivos con el escudo Porsche tan conocido a día de hoy en todo el mundo se producen en Zuffenhausen desde 1950.

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